Cómo bajar los niveles de amoníaco en un galpón
BioseguridadPor Equipo técnico Zanivet4 min de lectura
En resumen
El amoníaco de un galpón se baja atacando su origen, la descomposición húmeda de la pollinaza o gallinaza. Lo que funciona es combinar cuatro medidas, mantener la cama entre 20 % y 30 % de humedad, ventilar sin enfriar a las aves, aplicar microorganismos eficientes y, en casos críticos, acidificar la cama.
El amoníaco (NH₃) es un gas muy irritante que se forma cuando las bacterias de la cama descomponen la urea y el ácido úrico de las excretas en un ambiente húmedo. Controlarlo no es un tema de olor: es una de las variables que más pesan en la salud respiratoria y ocular de las aves, y por lo tanto en el resultado del lote.
De dónde sale el amoníaco del galpón
Las aves excretan el nitrógeno sobrante como ácido úrico. Sobre la cama, ese ácido úrico se transforma en amoníaco gracias a bacterias que trabajan mejor cuando se juntan tres condiciones:
- Humedad alta en la cama: es el factor que más acelera la reacción.
- pH alcalino: por encima de 7 la cama libera mucho más gas.
- Temperatura: a mayor temperatura de la cama, mayor emisión.
Por eso el problema empeora en la segunda mitad del lote, con más excreta acumulada, y en galpones o gallineros cerrados por frío, donde se ventila menos.
Por qué afecta la productividad
El amoníaco daña los cilios de la tráquea, que son la primera barrera contra virus y bacterias. Un lote expuesto de forma constante es más propenso a enfermedades respiratorias, come menos y convierte peor el alimento. En concentraciones altas también produce queratoconjuntivitis (inflamación de los ojos) y lesiones en las patas por el contacto con la cama húmeda. Es, además, un riesgo para la salud de los operarios.
Cuatro medidas que sí funcionan
1. Microorganismos eficientes en la cama
Aplicar fórmulas biológicas como BioActivaPlus acelera la descomposición saludable de la materia orgánica, ya sea pollinaza o gallinaza. Los microorganismos benéficos compiten con las bacterias que liberan amoníaco, de modo que el control se hace en el origen y los olores ofensivos se reducen de raíz.
Es la medida con mejor relación entre costo y resultado cuando se aplica de forma preventiva, desde el inicio del lote, y no solo cuando el olor ya es evidente. Sigue siempre la dosis y la frecuencia de la ficha técnica.
2. Gestión estricta de la humedad
La cama debe mantenerse seca, con una humedad ideal entre 20 % y 30 %. Una prueba rápida en campo: toma un puñado de cama y apriétalo. Si al abrir la mano se desmorona, está bien; si queda compacta como una bola o escurre, tiene exceso de humedad.
- Revisa a diario que los bebederos no tengan fugas ni goteos y ajusta su altura al tamaño de las aves.
- Retira y reemplaza las zonas de cama apelmazada, sobre todo bajo los bebederos.
- Evita densidades por encima de lo recomendado para tu tipo de galpón.
3. Ventilación estratégica
Asegura una correcta renovación del aire, con ventilación natural (manejo de cortinas) o forzada (extractores), para desalojar los gases acumulados sin generar corrientes de aire frío directo sobre las aves. Incluso en clima frío y con pollitos pequeños hace falta una ventilación mínima: cerrar del todo el galpón conserva calor, pero dispara el amoníaco y la humedad.
4. Secantes o acidificantes de cama
En casos críticos, la aplicación de productos que bajan el pH de la cama ralentiza la actividad de las bacterias que liberan el gas. Es una medida de choque útil, por ejemplo antes de recibir un lote sobre cama reutilizada, pero no reemplaza el manejo de humedad ni la ventilación.
Malos olores y moscas: el mismo origen
Una cama húmeda y mal descompuesta es también el lugar donde se reproducen las moscas. Cuando la pollinaza o la gallinaza se descompone de forma controlada, baja el olor, baja la presión de moscas y la granja tiene menos problemas con los vecinos y con la autoridad ambiental. El manejo del amoníaco y el control de plagas se planean juntos.
Cómo saber si las medidas están funcionando
Lo ideal es medir. Existen medidores electrónicos y tubos colorimétricos de bajo costo que dan la concentración en partes por millón (ppm). Mide siempre a la altura de las aves, no a la altura de una persona, y registra el dato a la misma hora para poder comparar. Como referencia general, el objetivo es mantenerse por debajo de 10 ppm.
Si después de aplicar estas medidas el amoníaco sigue alto, conviene revisar el diseño de la ventilación, la densidad y el programa de manejo de cama con un técnico. En la asesoría técnica avícola de Zanivet hacemos esa revisión en la granja. También te puede servir nuestra guía de bioseguridad en granjas avícolas.
